El cielo en el bolsillo

Una persona que remeda a otra persona que lo remeda a uno. No sirve aprender por otro.
O aprender de cómo los demás aprenden de uno.
Se lleva en el cuero. En la sangre.

Luces bien.
Las luces, digo.
Estás adentro?

Sales y quieres exprimirlo, no?.
Las luz y el sonido te la explotaron como era.
Ése es el problema.

Y ahora?
Llama el bróder. Rumba en suka.
Y que el tipo se iba pa llá.
Já.

Lo más decente que uno puede hacer
no sé si es irse para la casa.
Iba a decirlo.
Pero a la puta
mentiroso no soy.


Los hechos.
12:24. Entregas mañana. Y el bróder. Y el resto del mundo.
Casa. Medio nada despreciable. Acá. Boca seca. Luces en el cielo.
Adentro.
Muchas cosas juntas. Un breve resumen, por así decirlo. De Charles, Sebas y Marc.
Cuando dices: Así es que es la vaina.
De ésto se trataba.
Siempre que puedas hacer que se repita.
No necesitarás nada más.
Érika alguna vez me lo dijo.

Estás.
Con el timing perfecto.

Con los momentos adecuados en el
tiempo justo.
Esto vá acá.
Esto viene así.
Fino.

Pero te das cuenta.
Es un solo frame. Un segundo.
Un milímetro hacia adelante o hacia atrás.
Y la cosa
es que
realmente te das cuenta que saliste.
Vuelves a entrar.
Y se te olvida.

4 comentarios para “El cielo en el bolsillo”

  1. Yurena Guillén Dice:

    Cada persona lleva impregnado el olor su propia esencia. Somos como nacimos y ni el tiempo ni los demás podrán hacer de nosotros algo que no somos. Cada uno sabe de qué pasta está hecho y por mucho que no te guste lo que ves, por mucho que lo quieras ocultar…. siempre habrá momento en los que te des cuenta de tu verdadera esencia.

  2. lena Dice:

    Sigo pescando palabras por aquí.

    Voces, giros, acentos.

    Qué rico es saber y leer que hay un timing perfecto.

    Eso es el cielo en el bolsllo.

    Un beso, Leo.

  3. torosalvaje Dice:

    Supongo que sólo habré entendido un diez por ciento y aún así me gusta.

    Incluso como lectura sin profundizar es un placer.

    Saludos.

  4. meridiana Dice:

    es lo que tiene la poesía, cuando más se nos escapa, más nos seduce o mejor decir, nos interpela.

    Saludos

    Lilián

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